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miércoles, 12 de febrero de 2014

VAMPIROS DEL PARAÍSO

VAMPIROS DEL PARAÍSO

Hace ya bastante tiempo que perdí la fe en los gobernantes que llevan el timón de mi país. En realidad, nunca confié en el capitán de este barco sin gobierno llamado España, entregado sin condiciones a piratas banqueros, empresarios sin escrúpulos y políticos corruptos. Aunque sí que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que no deja de sorprenderme día tras día. La pregunta es sencilla:

¿Cuál es el MOTOR ECONÓMICO de España?

¿Alguien duda de que sea el TURISMO?

Bien, yo creo que salvo algún despistado, estamos todos de acuerdo. Pero, inexplicablemente, esta sencilla ecuación se les escapa al andaluz Arias Cañete, y al canario José Manuel Soria. “Lo peor de la ignorancia es, que a medida que se prolonga, adquiere confianza”, reza un antiguo proverbio árabe. La ignorancia es extremadamente peligrosa, y si cabe, trágica en el cerebro de un ministro.

El Gobierno Español aprobó a finales de 2013, cientos de prospecciones petrolíferas a pocos kilómetros de las paradisíacas playas de las Islas Canarias. También se autorizó el almacenamiento masivo de gas en el corazón del Parque Nacional de Doñana y ahora, a partir de enero de 2014, se permiten las prospecciones en el territorio con máximo grado de protección medioambiental de Europa. La primera semana de febrero, los Ministerios de Industria y Medio Ambiente, han autorizado las prospecciones petrolíferas justo en frente de la Costa del Sol y del Parque Nacional del Cabo de Gata, también con máxima protección medioambiental europea. Y ahora la guinda, la semana pasada se han dado las bendiciones a la empresa escocesa Cairn Energy, para que realice más de 500.000 prospecciones petrolíferas en las costas de Valencia, a sólo 47 kms de las calas de blancas arenas y aguas de color turquesa de Ibiza y Formentera. Ahí queda eso.

A continuación expondré todos los argumentos ecológicos en contra de esta salvajada. Pero antes, creo que una sola cuestión de sentido común debería guiar los secos cerebros de nuestros ministros, antes de firmar semejantes tragedias medioambientales. El motor de este país, el que está salvando la vida a millones de empresarios (grandes y pequeños) y de trabajadores, es el turismo. Y las decenas de millones de turistas que se dejaron sus cuartos en 2013 en España, vinieron buscando las mejores playas de Europa, las calas casi vírgenes de aguas cristalinas, los paraísos llamados Canarias y Baleares, y esos tesoros de la naturaleza llamados Doñana y Cabo de Gata. ¿Qué les habrán ofrecido las Repsol, Cairn o Gas Natural a nuestros ministros, para poner en peligro la principal fuente de ingresos de mi país? ¿Jugosos sillones en consejos de administración, quizá? El tiempo me dará o me quitará la razón, pero últimamente, suelo errar poco en lo concerniente a la catadura moral de los “honorables” y patriotas “grandes hombres” que nos gobiernan. Ya veremos.

Ni que decir tiene que una familia que venga buscando una cala virgen, perdida en los acantilados de Ibiza, si se encuentra esas blancas arenas manchadas de galletas de chapapote, o el horizonte mancillado con una columna de humo que emerge de una torre petrolífera… sencillamente, el año próximo no volverán. Sólo este argumento debería hacer desistir a las neuronas pasmadas de Soria y Cañete, y si no reaccionan, a su jefe, el inteligentísimo (lo digo por el brillo de sus ojos) Sr. Rajoy.

En cuanto a la lógica medioambiental, es inexplicable que nuestros ministros sigan adelante con la destrucción de nuestros tesoros turísticos, sin hacer casos a los científicos, ecologistas, y alcaldes de las ciudades, que saben lo que se juega en esta partida de póker. Parece mentira que a Soria, canario de toda la vida, se le escape que las prospecciones en su tierra, se están realizando a menos de 50 kms de las playas orientales de Lanzarote y Fuerteventura. Parece tener muy mala memoria (cada vez más común), para recordar que desde 1976, estas dos islas han sufrido miles de terremotos marinos, cientos de ellos con más de 3 grados Richter, y durante la erupción del volcán submarino de El Hierro, dos con 4,5 grados. Si se encontrara petróleo, se instalaran torres petrolíferas y uno de estos terremotos afectara a la extracción… ¿qué pasaría?  ¿Se imagina el que me lee, los efectos de una marea negra sobre el turismo de las Islas Afortunadas? Devastador, catastrófico.

Otro ejemplo de despropósito. Las prospecciones en el Mar de Alborán, justo delante de la Costa del Sol y el Cabo de Gata, se están efectuando sobre zona sísmica activa. El 16 de julio de 2012 se localizó un terremoto en el Mar de Alborán, a 44 kms de la costa de Almería, de 3,8 grados Richter, seguido de centenares de réplicas de más de 3,5 grados. Justo en la línea de prospecciones confluyen las placas tectónicas de Africa y Europa Meridional. Muy cerca de allí, en pleno paraíso terrenal, el Parque Nacional de Doñana, se está extrayendo gas. También esta actividad se está haciendo ninguneando los informes científicos que dan fe de que más tarde o más temprano, habrá un gran terremoto en la Falla del Guadalquivir o en el Golfo de Cádiz. Ya hubo uno de 5,2 º en Granada el 9 de enero de 2013, sin olvidar el de 1884, de escala 6,7 y que ocasionó más de 1000 muertos (también en Granada). La zona del Estrecho de Gibraltar y costa portuguesa ha sufrido grandes maremotos, sólo hay que recordar el de Lisboa de 1755, con más de 100.000 muertos, y que produjo un gran tsunami que arrasó Cádiz y se adentró por el Guadalquivir hasta Sevilla. ¿Cuál sería el efecto de un cataclismo así en las torres petrolíferas costeras? La muerte del turismo por partida doble, primero por el tsunami, y segundo (la puntilla) por la terrible marea negra.

Sigamos. Las prospecciones autorizadas ahora en las costas valencianas, a menos de 50 kms de Ibiza y Formentera, se llevarán a cabo con más de 500.000 explosiones sonoras de 250 decibelios cada 10 segundos. Encuentren lo que encuentren los escoceses, ¿saben cuál es el primer efecto de esta práctica? La muerte de miles de cetáceos (delfines y ballenas) por la onda sonora. La emigración de especies completas de peces y la drástica reducción de la actividad pesquera de la costa mediterránea. Nuestro Ministro de Medioambiente ha guardado en un cajón los informes desfavorables de los científicos del CESIC y ecologistas, y sólo admite los de Cairn Energy (la empresa explotadora), que son los que de verdad entienden, y los que van a vigilar de que no muera ni una sardina en aguas valencianas. Estoy seguro de que si aparecen ballenas muertas en alta mar, al lado de sus torres, van a parar la actividad y a informar a los medios de comunicación. Qué duda cabe.

Pero, mira por donde, también aquí nuestros ministros parecen olvidar los terremotos (algunos de escala 4º) que se generaron con las primeras prospecciones en la costa de Castellón. También parecen obviar que el mayor terremoto de Europa en lo que va del siglo XXI fue muy cerca de allí, en Lorca, justo al final de la Falla del Guadalquivir. Poniéndonos un poco tremendistas, sin pasarnos, ¿qué efectos causaría un terremoto en las playas de arena blanca de Valencia, Castellón, Alicante, Ibiza o Formentera, tras la más que esperada marea negra? ¿Apechugarían nuestros ministros con la responsabilidad de haber autorizado la instalación de esas torres petrolíferas en zona sísmica? Palabras malditas para los gobernantes españoles: RESPONSABILIDADES POLÍTICAS.

Me viene ahora a la memoria esas imágenes de la tragedia del tsunami de Japón, con la central nuclear de Fukushima soltando toneladas de agua radiactiva al Océano Pacífico, y haciendo tragar saliva a media Asia, ante la posibilidad de explosión nuclear. El mundo no ha aprendido nada. Los empresarios y políticos corruptos que autorizan estas salvajadas medioambientales no van a estar allí, cuando la tragedia nos sacuda, ni tampoco serán responsables de nada.


La lección que el mundo debió aprender es… ¿Qué hacía esa central nuclear en primera línea de playa, en la zona sísmica más peligrosa del planeta, y con mayor riesgo de tsunami del mundo? ¿Se ha desactivado? NO, allí sigue, orgullosa, y largando al mar dos toneladas y media de residuos radiactivos diarios, y al mundo no parece importarle. Si algún día, ojalá yo no lo conozca, algo parecido ocurre aquí, y los paraísos de aguas cristalinas y arenas blancas de mi país, son engullidos por la muerte negra… posiblemente se repita la pregunta. ¿Qué hacían esas torres petrolíferas ahí? ¿Quién va a pagar por esto? ¿Rajoy, Soria, Cañete? No, se fumarán un buen habano, desde sus sillones de asesores de Repsol, Gas Natural o Endesa, orgullosos, soberbios, inmunes a la justicia, como auténticos vampiros del paraíso.

martes, 3 de septiembre de 2013

EL SUEÑO DE LA ATLÁNTIDA

EL SUEÑO DE LA ATLÁNTIDA

Hace mucho, mucho tiempo que se lo debía. Idealistas como él, como yo, son los que han enderezado la historia del mundo… y no es falsa modestia, es que sinceramente, creo que este país en el que me ha tocado nacer, necesita más que nunca un poco de idealismo, de utopía, de sueños convertidos en realidad.

Mi artículo de esta noche noctámbula, está dedicado a mi buen amigo Dani (ese encantador loco trianero,  buscador de ectoplasmas, y amante de la vida). Él me puso sobre aviso hace poco más de un mes y yo, ingenuo de mí, no di crédito. El día 3 de julio de 2013,  a las 21:30 horas, el canal de televisión National Geographic estrenó un documental espectacular. Se titulaba “En busca de la Atlántida”.

No era uno más de esos documentales de relleno. La diferencia, esta vez, era que Richard Freund, arqueólogo de la Universidad de Hartford de Connecticut (EE.UU.) pregonaba haber encontrado pruebas concluyentes del descubrimiento de la metrópoli mitológica, en las marismas de Hinojos, en el Parque Nacional de Doñana, Huelva, Andalucía, España. No sólo eran palabras vanas, venían apoyadas con los estudios  del físico alemán Rainer W. Khüne, experto en arqueología topográfica por satélite. El CSIC español, espoleado por estos científicos, lideró una investigación en 2004, con gente prestigiosa como Claudio Lozano o Juan Antonio Morales, arqueólogo-historiador y geólogo-geógrafo de la Universidad de Huelva, respectivamente. Digo esto, porque no es una teoría más sobre la quimera de Atlantis… jamás en la historia de la humanidad, se había estado tan cerca de encontrar pruebas de restos arqueológicos, que confirmaran los escritos de “Timeo y Critias” de Platón. De hecho, los que suscribieron esa investigación, están convencidos de que lo que han descubierto en las marismas andaluzas y el fondo marino de la Bahía de Cádiz, es Tharsis, Tartessos y muy probablemente… la Atlántida. O el reflejo mitológico de ella, de haber existido, claro.

La cuestión es…las prospecciones comienzan en 2004. Las conclusiones, absolutamente esperanzadoras se firman en 2009, y el documental no se estrena en National Geographic Channel hasta julio de 2013. Nueve años, para levantar la voz, para gritar a los cuatro vientos que hay una remota posibilidad de que Atlantis esté donde se sospechó siempre: en Andalucía, más allá de las Columnas de Hércules, en tres islas concéntricas rodeadas de marismas (Lago Ligustino), con un solo canal anchísimo (valle del Guadalquivir hace 10.000 años), que comunica la ciudad con el Mar Máximo, el inexplorado (Océano Atlántico).

Como digo, la cuestión es… ¡por qué, después de nueve años, yo me tengo que enterar por mi amigo erudito Dani de tal descubrimiento, y pongo cara de pasmado?
¿Por qué, tras este hallazgo, el Gobierno Español retira todos los fondos de investigación al CSIC, y condena el descubrimiento arqueológico más importante de la historia de la Humanidad (de confirmarse), al silencio, a la oscuridad?

Aunque lo que está enterrado en los lodos de Doñana  y los fondos marinos de Huelva fuese Tartessos, y no la Atlántida, sólo eso bien valdría el presupuesto asignado, porque estaríamos hablando de la primera gran civilización de Occidente, anterior a Roma o Grecia. Estaríamos hablando de convertir lo mitológico en histórico.

Pero yo voy más allá. Islas como Creta, viven de la leyenda de Atlantis (personificada en su impresionante Templo de Knossos), por el turismo originado por los escritos de Platón, a pesar de que la comunidad científica la da ya por descartada. Sólo el descubrimiento de Tartessos (no digamos ya la Atlántida) implicaría un gigantesco ingreso de euros turísticos en nuestra paupérrima economía, y un espaldarazo de la arqueología española a la primera plana científica a nivel mundial. Me ha tocado nacer en Andalucía, en España, y me siento orgulloso por ello, pero determinadas acciones de los botarates corruptos que me gobiernan, hacen que me avergüence (muy a pesar mío) de mi país. Y sé que suena duro, pero así me siento.

Como digo, voy a justificar mi sentimiento. Nuestro Ministro de Medio Ambiente, Arias Cañete, acaba de sacar adelante su Reforma de Ley de Costas, una monstruosidad que permite construir a 50 metros de la orilla del mar, y prácticamente elimina el tránsito público por nuestras playas, y da pie a la privatización de nuestra costa. Y lo más sangrante, permite la edificación salvaje en zonas de marismas y salinas, con lo cual deja en manos de políticos y empresarios corruptos a zonas históricamente vírgenes y antes protegidas, de mi amada tierra andaluza.

También este verano, nuestro honorable e incorruptible Ministro, aprobó la concesión a Gas Natural de de las prospecciones de siete nuevos pozos y la construcción de 24´5 Kms de gasoducto… atravesando el Parque Nacional de Doñana. Da igual que Greenpeace, Equo, Izquierda Unida, UNESCO y la Secretaría de Medio Ambiente de la Unión Europea le recuerden a nuestro Gobierno que esa zona es el Parque Nacional de Doñana, y goza de la máxima protección medioambiental. Sencillamente, se lo han pasado por el forro. Da igual que los acuíferos del parque nazcan allí donde ahora van a almacenar miles de toneladas de gas licuado. Da igual que el futuro del lince ibérico y cientos de especies en vías de extinción se vayan a freír espárragos. Da igual que el mayor hallazgo arqueológico de la historia de Occidente, no llegue a confirmarse por el vil metal, por la puñetera avaricia del típico político “untado” por la típica mega empresa energética sin escrúpulos.

Sí, porque da la casualidad de que la zona en la que Gas Natural se ha empeñado en actuar, está justo en las marismas al sur de Hinojos, en el centro de la zona estudiada por los científicos del CSIC. ¿Es posible que la mitológica ciudad de Tartessos, o la aún más idílica de Atlántida, jamás vean la luz por los intereses de un grupo de podridos personajes del negro empresariado español? En España, tristemente, sí. Porque de hecho, el CSIC no tiene ni presupuesto ni autorización de nuestro Gobierno del PP, para sacarnos de dudas y empezar la excavaciones, ni siquiera con el apoyo económico  de National Geographic, que ya se ha brindado. Dicho esto, nuestro Ministro no puede esgrimir motivos de presupuesto.

Mira que si nada más ponerse a cavar, estos melenudos hippies dan al traste con un proyecto que va a hacer a Gas Natural y nuestro Ministro (está claro en qué Consejo de Administración va a terminar) más asquerosamente ricos…

Por lo pronto, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha paralizado el proyecto, mientras pueda, sólo por aquello de tocarle las “maracas” a Rajoy, y por haber aprobado una ley que limita la servidumbre pública a 500 metros de la orilla del mar. Pero ya la empresa ha puesto toda su artillería en juego, azuzando a nuestro ex Presidente Felipe González a dar dentelladas a sus amigotes del PSOE, para ver si aflojan un poco la cuerda… que para eso lo hicieron Consejero hace un año, por 210.000 euros anuales. Eso hace olvidar muchas antiguas voluntades socialistas, como las que predicaba hace una década este impresentable corrupto de ahora. Poco cariño le cogió este personaje a las maravillas naturales que alberga Doñana, en sus muchos veraneos en su Palacio de las Marismillas.

También da asco del repugnante servilismo de los medios de comunicación, que tanto los de derechas como los supuestos progresistas, guardan silencio ante este escándalo, como fieles mamporreros de sus adinerados dueños mafiosos (el empresariado español y los podridos Partido Popular y PSOE, lobos de la misma camada).


Está en peligro el parque nacional más bello y peculiar de Europa. Está en peligro el descubrimiento de las ya no tan míticas Tharsis bíblica o riquísima Tartessos. Está en peligro el sueño de millones de utópicos que aspiramos algún día a visitar las ruinas de la Atlántida, en suelo andaluz. Y todo, por el vil metal, por el corazón podrido del hombre, por la asquerosa mafia política que gobierna mi país desde hace más de treinta años. Qué razón tenía mi buen amigo Pedro (otro loco amante de leyendas tartéssicas), cuando me aseguraba “que estábamos en el umbral de un cambio de régimen”… Hoy te lo confirmo, compañero, pero quizás vivamos lo suficiente tú y yo, para ver cambiar de bando al miedo. Ojalá…

domingo, 28 de abril de 2013

NUESTRO PAÍS NO LES PERTENECE


NUESTRO PAÍS NO LES PERTENECE

Proyecto de Ley de Protección y Uso Sostenible y de Modificación de la Ley de Costas. Un nombre demasiado pomposo y largo, para algo que se puede sintetizar en “Ley de Privatización de las costas públicas de España”.

Así suena más duro, ¿verdad? En la práctica, es el fin de las últimas playas vírgenes españolas. Asimismo, legitima que los grandes complejos hoteleros para que arrasen con hormigón nuestras arenas a su antojo; y fomenta la especulación urbanística de alcaldes y empresarios corruptos, que creen que lo que es público, lo que es propiedad del pueblo español, sólo sirve para hacerle más asquerosamente ricos.

Es el toque de gracia de la Ley de Protección de costas de 1988. Es el disparo en la nuca de la memoria de millones de ciudadanos, que creíamos que lo que quedaba de original, de históricamente natural, en nuestro litoral, iba a permanecer inalterable. Sólo nos va a quedar eso, el recuerdo de paraísos de dunas, arenas blancas, acantilados, recónditas calas y aguas cristalinas… Todo esto morirá, como un lejano sueño, ante la verborrea, la retórica puesta al servicio de los corruptos, para ensalzar al nuevo y único Dios: DINERO. Y su brazo armado, el NEOLIBERALISMO, la religión que predica que todo lo público sólo tiene un fin: hacer más ricos a los ricos, y convertir al pueblo en zombis consumistas, para cerrar el bucle.

Rebosantes de gozo, al borde del orgasmo, deben hallarse esos Pedro J. Ramírez, Ana Obregón, Rodrigo Rato, y tantos señores y señoras de la casta dominante, que estaban inmersos en pleitos con la Justicia, para derribar sus mansiones a pie de arena. Sus lujosas casas, sus muros de piedra y sus atracaderos de yates construidos por la cara en playas y calas paradisíacas, impidiendo el paso y disfrute del resto de españoles, ya están a salvo.

Arias Cañete, el ministro botarate que pretende que nos comamos los yogures caducados, que nos duchemos con agua fría para ahorrar, ha consumado el indulto a cientos de miles de edificaciones ilegales, que hicieron que hasta la Comisión Medioambiental de la UNESCO nos recordara que nuestro mayor tesoro, el turismo, está en peligro por la masacre ambiental que está haciendo España con su litoral.

¿De verdad, Sr. Rajoy, que no había alguien en el PP, que tuviera más coeficiente intelectual que un percebe, para sustituir a este inepto? ¿O es realmente lo que buscaba? Un ministro, que de vez en cuando suelta una perla, para que parezca idiota, cuando en realidad está realizando perfectamente una labor encomendada: la sistemática privatización de todo lo que hasta ahora era público, para ponerlo en manos de empresarios sin escrúpulos (si tienen el carnet de su partido, mejor). ¿Es eso, quizá? Sólo así se explica a una Ministra de Trabajo, encomendándose a la Virgen del Rocío, o a unos Ministros de Justicia y de Educación, permitiendo que la Santa Madre Iglesia dicte sus leyes… o a un Ministro de Interior, anteponiendo la Biblia a la Constitución.

Acaba usted, Don Mariano, de matar la esperanza de millones españoles, que confiábamos que las sentencias favorables de los tribunales, que decretaban que monstruosidades urbanísticas como el “Hotel Algarrobico”, iban a desaparecer para siempre de las arenas donde jamás debieron construirse. Es más, su flamante ley, la que su mayoría “absolutista” aprobó en el Parlamento el 24 de abril pasado, va a permitir que se vayan de rositas los políticos y empresarios corruptos, los que construyeron estas salvajadas.

Todas las edificaciones que burlaron la anterior Ley de 1988, construidas dentro de los 100 metros de Servidumbre de Protección del Dominio Público Marítimo Terrestre, a partir de ahora están a salvo, al fijarse este nuevo límite en tan sólo 20 metros. Brillante, Sr. Presidente, ésta es la guinda a más medidas de su Gobierno, que ya está con el norte perdido, no poniendo objeción alguna a que se profanen en pro de la industria nuestros espacios naturales, o que se privaticen los montes públicos. Los senderos, las montañas de Castilla La Mancha, que hasta donde llega la memoria han servido para el disfrute del pueblo, van a ser privatizados por su jefa de partido, la Presidenta María Dolores de Cospedal. Para entendernos, se le quitan los montes al pueblo, para entregarlos a precio de saldo a los grandes terratenientes (ávidos de cazar perdices con sus amigotes), o para que construyan un par de urbanizaciones de chalets de lujo en la sierra, y así hacerse más repugnantemente ricos.

Ga Natural Fenosa tiene ya también permiso de su Gobierno, Sr. Rajoy, para extraer y almacenar gas en los acuíferos del Parque Nacional de Doñana. Y no, no es una broma, o el título de una película de terror. Da igual que tenga la máxima protección medioambiental de España y Europa, da igual que esté considerado como la mayor reserva natural del continente… lo que importa es que sus empresarios amigotes amasen montañas de dinero. Descuide, que tiene una vacuna maravillosa contra la furia de los millones de andaluces que, con gusto, le iban a recordar que no tiene usted derecho a condenar a muerte nuestros espacios naturales.

Luís Bárcenas “el impronunciable”, nos ha mostrado cómo los macro empresarios agradecen estos “favores”, soltando dinero negro a mansalva a su partido político, o colocando a sus ministros cuando llega el momento de “la patada” (con el deber cumplido, por supuesto). Cómo me gustaría que el destino me obsequiara con unos minutitos de tranquila conversación con su ilustrísima persona, Don Mariano… Si subastara públicamente 10 minutos de su tiempo (sin escoltas), a 30 euros, terminaba usted con la crisis en un mes… ¿No se merece España este pequeño sacrificio?